jueves, 25 de abril de 2013

¿Qué significa eso de "rotar"?


Hoy ha sido mi última día de rotación de la carrera. Mis amigos del colegio se ríen y dicen que si me he tirado cuatro años dando vueltas. La verdad es que no está muy lejos de la realidad. En estos cuatro años he pasado por cuatro hospitales, tres centros de salud, más de viente servicios, muchos muchos médicos (adjuntos y residentes) y compañeros de rotación. Y es que explicar lo cómo es una rotación puede ser más difícil de lo que parece.

Rotar en un servicio puede ir desde ser una columna camuflada en mitad del despacho a tener que asumir por primera vez la responsabilidad (supervisada) de llevar un paciente. Desde plantarte cada mañana en un servicio sabiendo que función determinada se espera de tí, hasta pasearte "por si hay algo". Puedes empezar a rotar a las 11:00 y acabar a las 12:00 o empezar a las 8:00 y acabar a las 17:00. Puedes ir una vez al mes a que te firmen una ficha o  hacer guardias extra hasta que te llamen "pesado".

Lo bueno (y lo malo) de que falte tanto por andar en Educación Médica en España, es que en el caso de las rotaciones tienes "campo abierto". A la larga eres tú el que aprende a ser eficiente, a valorar que médico te enseñará a suturar, quién te enseña a hacer una buena exploración física, quién te enseñará a manejar a un paciente pluripatológico y a valorarlo en global y quien te explicará como afrontas la primera vez que ves a alguien morir. También tienes que encontar un equipo de gente con el que aprendas a organizarte: precisamente porque existe tanta variabilidad y cada estudiante puede valorar cosas distintas, organizarse es fundamental.

Rotar como estudiante es enfrentarte a un montonazo de primeras veces. La primera vez que ves a un paciente, la primera vez que usas un fonendo, la primera vez que exploras una tripa, la primera vez que la cagas, la primera vez que haces algo "bien". Todo esto entre un montón de analíticas, papeles, historias, ecgs que van pasando de una persona a otra y en medio paciente que está acostumbrado a este "teatrillo" y que generalmente le echa más paciencia que un santo para aguantar eso de "Perdón soy el estudiante, ¿le ausculte que le esuche yo también?".


Han sido cuatro años geniales, en los que he aprendido más de lo que nunca me podría imaginar. Gracias a mis compañeros, a mis profesores, a los residentes y sobre todo a los pacientes que tienen la capacidad suficiente para entender eso de "No se preocupe, que tiene que aprender para curarnos" :).


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