domingo, 29 de septiembre de 2013

¿Qué es eso del MIR?



Aprovechando que es domingo, me paso por aquí. 

¿Por qué en domingo? Porque es el día que los que estudiamos el MIR tenemos libre, el día en que mi cabeza puede hilar mejor ideas de manera coherente. Así que voy a aprovechar para responder a las preguntas que la gente  suele hacer cuando estás estudiando el MIR y no sabe muy bien de qué va la cosa

-Eso de el MIR para lo que estudias ¿qué es?


El MIR es el sistema que hay en España para especializarte después de terminar la carrera de Medicina. Ahora soy médico, pero si quiero trabajar en España como tal, necesito tener título de especialista (salvo que haga de médico general en la privada).

-Entonces ¿estudias la especialidad ahora?

No. Ahora estudio para la prueba de acceso a ese sistema. Algo así como una selectividad para la Universidad. Un examen tipo test de 235 preguntas (225 + 10 de repuesto). En base a la puntuación que obtenga (nº de aciertos-nº de errores/3) y mi expediente, que cuentan un 90 y un 10% respectivamente, obtengo un puesto en un ranking de candidatos y vamos eligiendo plazas desde la puntuación más alta hasta la más baja. Con tu plaza (especilidad que sea en un hospital determinado) empiezas tu periodo de "residente" que dura unos 4 o 5 años según la especialidad.

-Menudo tostón, entonces un médico tarda más de 10 años en empezar a trabajar...

Los años en los que te estás especializando TRABAJAS, con tu contrato, sueldo, condiciones laborales, etc. Tiene sus peculiaridades pero no deja de ser un trabajo.

-¡Ah! Entonces el examen MIR es como una oposición ¿no?

Tampoco. Desde un punto de vista teórico, no te da acceso a una plaza fija como el resto de oposiciones, sino a un programa de formación con un régimen laboral un tanto peculiar. Y desde un punto de vista más práctico, hay dos consideraciones importantes que distingue al MIR de otras "oposiciones " o incluso a otros exámenes de acceso como el de psicólogos o farmacéuticos.

En primer lugar, a día de hoy no hay tanta diferencia en la relación oferta/demanda de plazas como en el resto de oposiciones o puestos de formación sanitaria especializada. Pero no hay que olvidar que si quieres trabajar como médico en España, te hace falta el título de especialista, así que o haces el MIR o te especializas fuera o "abandonas" la Medicina.

-Y ¿estudias mucho?

8 horas al día, 6 días a la semana durante 8 meses (desde Junio que nos graduamos hasta finales de Enero o principios de Febrero que es el examen). Generalmente te apuntas a una Academia que se encarga de organizarte el tiempo de estudio. Además te dedicas a prepararte específicamente para el examen a base de hacer simulacros y con clases resumen de las distintas asignaturas.

-Bueno, pero es lo que has dado en la carrera. Sólo tienes que repasar lo que pongan en el temario y...

No hay temario. De ahí la dificultad. Al ser preguntas tipo test, pueden ser tan generales o específicas como quieran.  Hay preguntas en las que vas a responder por descarte y otras por mera técnica de examen tipo test. Además no todas las asignaturas tienen el mismo peso: Cardiología o Estadística pueden tener más preguntas por separado que Oftalmología, Urología u ORL juntas. Por eso tienes que priorizar. Planteártelo como si fuese un examen resumen de la carrera puede llevarte a ser poco eficiente.

-¿Es tan difícil?

No es un tema de dificultad. De hecho en los últimos años, parece que el nivel de dificultad del examen ha bajado y cada vez repiten más preguntas de años anteriores (que las academias se encargadas de que lleves bien trilladas). Es más un tema de competición. Que pueda coger lo que quiera no depende de mi puntuación sino de lo que saquen el resto de mis compañeros.

-Y ¿cómo lo llevas?

Bien; mal; a ratos. Es fundamentalmente aburrido. Si por mi fuese me lo quitaría de encima cuanto antes. Es verdad que te ayuda a repasar algunas cosas, pero también hace que mates tu razonamiento clínico. Dedicas más tiempo a hacer reglas mnemotécnicas absurdas o a memorizar asociaciones típicas que a realizar un buen diagnóstico diferencial de un síntoma o a plantear una estrategia terapéutico.

Y sinceramente, no ver pacientes en 9 meses no creo que le venga bien a ningún médico en formación.

-Vale lo último....¿Qué quieres hacer?

Pasopalabra.


domingo, 22 de septiembre de 2013

Dónde lo dejamos (Graduación en la UAM)

Bueno, después de mucho tiempo de inactividad (entre vacaciones y MIR), vuelvo con una entrada que tenía medio hecha. Este es el discurso que leí el pasado viernes 20 de Septiembre con mótivo de la graduación de la XL Promoción de Medicina de la UAM (la promoción "más grande")

Dedicado a todos mis compañeros de promoción. ¡¡Enhorabuena doctores!!

*Foto cortesía de Rafa Montejano


Excelentísimo Señor Rector Magnífico de la UAM, Profesor José María Sanz, Ilustrísimo Señor Decano de la Facultad de Medicina, Profesor Juan Antonio Vargas, autoridades académicas y sanitarias, familiares, amigos y sobre todo queridos compañeros de la XL Promoción de Medicina de la UAM;

Tener la oportunidad de hablar en esta graduación tiene una parte buena y una mala. La buena es que por primera vez en seis años consigo tener el micrófono y que todo el mundo me escuche. Lo malo es que es la quinta graduación que celebramos y aunque siempre se intenta aportar algo nuevo, es inevitable repetir anécdotas e historias. Por ello voy a intentar ser lo más breve posible y os pido disculpas si en algo me repito.

No sé si sois conscientes de que hoy nos graduemos justo dónde empezó nuestra aventura en la UAM, una mañana de Septiembre. En este parking nos reunimos por primera vez esperando con emoción, nerviosismo, y por supuesto algo de miedo a que nos llamasen a “entrar” en Medicina, con todos los cambios que ello implicaba para nosotros. El primero se podía valorar según íbamos llegando: Acostumbrados a estudiar en clases de 20 o 30 alumnos de repente te encontrabas perdido entre 240 desconocidos. Quizás nos hubiera tranquilizado saber en ese momento que ahí estaban algunas de las personas que más nos aportarían en los próximos años, personas con las que aprenderías a compartir trabajo, momentos duros y muchas alegrías. Quien sabe ahí pueden estar algunos de tus futuros mejores amigos o incluso tu pareja.

Entramos en el Aula Magna y nos recibió el Decano con dos mensaje un tanto contradictorios: por un lado veníamos de toda España con alguna de las mejores notas de la Prueba de Acceso, pero teníamos que saber que la carrera se nos iba a hacer difícil. Y por el otro entrábamos en una profesión dura, sacrificada y exigente que nos iba a suponer tener que estudiar para toda la vida, aunque también era la profesión más bonita del mundo. Con el tiempo vimos que tenía toda la razón lo malo es que una parte se hizo realidad bastante antes que la otra. Sin ir más lejos al acabar el primer día los dos profesores que nos habían dado clase declararon que “su asignatura era demasiado complicada para primero”. Por cierto eran Bioestadística y Humanidades. Por si fuera poco, para el día siguiente teníamos que descifrar unas figuras que el profesor había dejado en la pizarra y que incluían x con un palito arriba, una “o” dada la vuelta y una X mayñuscula que luego nos enteramos que era de un señor que se llamaba Pearson, se pronunciaba CHI y se escribía JI.

Estresados, pronto nos sumergimos en una dinámica destructiva de ir a clase, tomar apuntes, laboratorios,  colas diarias en reprografía y prácticas por la tarde. Tuvieron que venir los mayores a recordarnos que la Facultad era más que eso que había maneras de participar, de disfrutar, de hacer deporte o de conocer al resto de la gente en fiestas o sangriadas. No nos costó acostumbrarnos y al poco tiempo los ratos en la cafetería empezaron a ser la manera que teníamos de desconectar de la montaña de folios con vías metabólicas, organelas celulares y problemas de palancas que se iban acumulando en nuestro cuarto y que “ya tocaríamos después de Navidades”. ERROR; ya aprenderíamos lo que significaban los periodos de exámenes en “UAMtánamo”.

Primero y segundo fueron dos cursos duros. Costaba reconocer la Medicina que habíamos visto en House o Anatomía de Gray entre la  fascia endopélvica o las diez capas del epitelio pigmentario de la retina. A veces creías que te querían volver como una regadera porque  era imposible que un profesor diese la clase mal a propósito para que tú luego las tuvieses que corregir por tu cuenta. El ritmo era frenético, los exámenes a prueba de infarto  y fuimos aprendiendo poco a poco que nos empezaba a tocar solucionarnos los problemas a nosotros mismos.

Con más o menos esfuerzo lo superamos. Llegó tercero y por fin cambiamos el kit de disección y las pipetas por el fonendo. Después de repartirnos por las cuatro Unidades Docentes, llegó el día de entrar en el hospital. Ahora sí, podíamos empezar a valorar si realmente estábamos en la profesión más bonita del mundo. Para mí lo es y si no, desde luego es una de las más intensas emocionalmente. Ir preparado la primera vez que ves un parto, aguantar con la mejor de las sonrisas toda una mañana de consultas o acompañar a alguien en sus últimos momentos es muy difícil. Probablemente alguna de las historias que más no ha enseñado a todos los niveles y que más nos marcarán sean aquellas que hemos vivido con los pacientes que en estos años hemos considerado “nuestros”.

La vida en segundo ciclo cambió bastante de dinámica. El día a día se hizo mucho más relajado: te podía dar tiempo hasta a re-desayunar o a llegar a casa a la hora de comer. Invertíamos el mismo tiempo del día en ir a clases que en ver pacientes. Eso era maravilloso. ERROR: una vez más los exámenes de UAMtánamo no decepcionaron y pusieron a prueba toda nuestra capacidad intelectual a tres niveles distintos: antes del examen teníamos que averiguar qué hospital iba a poner cada pregunta, durante el examen teníamos que descifrar enunciados (y leo literalmente de uno de nuestros exámenes) como “Señale cual de los siguientes síntomas NO es frecuente que usted NO encuentre en un paciente con sinusitis crónica” y por último teníamos que averiguar quién lo había corregido. A pesar de todo creo que estaremos de acuerdo en que segundo ciclo compensa. Poco a poco íbamos mejorando en nuestras historias clínicas, en nuestro trato con el paciente, empezábamos a ver infiltrados en las placas o a lavarnos en el quirófano. Cada día nos sentíamos más médicos.

Quería detenerme un momento para expresar nuestro profundo agradecimiento a todos aquellos que durante estos cuatro años en los hospitales se han esforzado porque aprendamos a SER médicos. Un Hospital Universitario no es Universitario sólo porque tenga estudiantes, sino porque gracias a la de algunos docentes y residentes los estudiantes podemos integrarnos en los servicios clínicos. Muchas gracias.  Sobre todo GRACIAS a todos aquellos personas que desde su enfermedad han sabido mirar con paciencia como les explorábamos y les preguntábamos con mayor o menor torpeza. Ellos han sido para nosotros la mejor demostración de lo que implica conjugar una educación y una sanidad públicas y de calidad.

Pasaron cuarto, quinto, sexto y una tarde de Mayo, (igual que en nuestro primer día e igual que hoy), nos volvimos a reunir en este parking. Terminó el examen de legal y con él nuestro recorrido como estudiantes de Medicina. Para celebrarlo por todo lo alto los cuatro hospitales nos disfrazamos de romanos, hippies, piratas y de….bueno de lo que fuésemos los de la Princesa. Con guerra de agua, paseo por la biblioteca y fiesta final en el césped hasta última hora de la noche (cualquiera diría que ese día no queríamos irnos) dijimos “hasta luego” a nuestra Facultad.

Estimados profesores, familiares y amigos: disculpas por contar una historia que muchos de vosotros ya conocéis y que probablemente sea muy parecida a la que año tras año promociones de graduados de la Autónoma cuentan en este acto. Pero en poco más de 10 minutos es imposible resumir lo que realmente venimos a celebrar hoy:  y es que cada uno de los médicos que nos graduamos, cada uno de los estudiantes de esta XL promoción hemos recorrido un camino propio con momentos diferentes de euforia, cansancio, sacrificio y alegría. La importancia de esta graduación es que aquí se juntan y se mezclan esas 190 historias cuyo único punto real en común es que un día soñaron con ser médicos.

Creo que hay algunos aspectos particulares de nuestra promoción que merecen la pena ser destacados: tenemos la suerte de graduarnos con compañeros que han viajado desde Canadá hasta Japón, pasando por Chile, Italia, Francia Alemania o Australia. Algún compañero nuestro está ya en el Chad atendiendo a embarazadas y niños. Aquí hay compañeros que sin dudarlo y desde primero han salido a la calle año tras año a luchar por una profesión que todavía no era nuestra y por un Sistema de Salud que con el tiempo hemos aprendido a apreciar más. Somos la primera promoción que se gradúa habiendo participado en una Olimpiada en la Facultad (por cierto, enhorabuena la Paz) o en un Lipdub de más de 15 minutos (muchas gracias Jorge). Aquí hay estudiantes que han colaborado en estudios con más de 5.000 pacientes en proyectos humanitarios en Nicaragua o estudiantes que cambian sus vacaciones por un mes de voluntariado en Camerún verano tras verano. Aquí se encuentran sin duda futuros grandes médicos de familia, internistas, cirujanos, psiquiatras, urólogos, cardiólogos, investigadores o docentes.

Dentro de unos meses, después de superar de nuestro “último examen" (de cuyo nombre no quiero acordarme) a la mayoría nos tocará volver a reubicarnos y a empezar una nueva etapa. Es entonces cuando tendremos que analizar qué nos han dejado estos años con nuestra promoción y nuestra Facultad. A priori, por mi parte me gustaría destacar dos lecciones.

En el plano académico que lo que da sentido al conocimiento, a su creación y difusión es el factor humano, tendremos que ser nosotros. De nada nos servirá ser los mayores expertos en cardiopatía isquémica o cirugía laparoscópica si no sabemos ponerlo al servicio de los demás con humildad. No hay más que mirar nuestras orlas: los profesores a los que hemos reconocido no han sido necesariamente los que más sabían o mejores técnicos eran, sino a los que nos han sabido trasmitir  que por encima de la Universidad están los universitarios y por encima de la enfermedad el enfermo.

La segunda más personal es que SÍ SE PUEDE. Medicina se termina, a pesar de los exámenes, de las horas de estudio, de todos los momentos en los que hemos estado a punto de tirar la toalla. Especialmente se puede si todos los que creemos en algo, independientemente de donde vengamos nos juntamos para defenderlo como demostró toda la comunidad sanitaria y universitaria este año con nuestro Hospital de la Princesa. Sí, se puede Y SE DEBE seguir luchando por una Sanidad y una Educación públicas y de calidad.

En nombre de la promoción quiero agradecer a todos nuestros compañero que han dedicado parte de su tiempo a hacer que nuestro paso por la carrera no fuese un mero trámite académico: a nuestros Delegados y representantes, por cuadrar dameros, rotaciones, exámenes, por dar la cara por nosotros; a los de AIEME o Zerca y Lejos por acercarnos otras realidades con sus actividades y proyectos; a los compañeros de No Damos Créditos, en Clave de Ja o Jalloween  que año tras años nos daban motivos para reír; a los de Feedback por aportarnos esa otra manera de mirar la Facultad; a  nuestros grandes equipos deportivos: a Colossus, los Palomos, los Maseteros a todos los que han organizado competiciones deportivas, sangriadas, fiestas o viajes. En definitiva a los que han colaborado a hacer Universidad con mayúsculas.

Gracias a todos los que nos han acompañado en este camino. A aquellos profesores que nos han demostrado que lo importante no es aprobar sino aprender. Porque más allá de las bromas sabed que valoramos todo vuestro esfuerzo y dedicación y que lo  que consigamos será el reflejo de vuestro trabajo. Al personal de administración y servicios por su trabajo silencioso e imprescindible que hace que día a día la Facultad funcione. A los equipos decanales de estos años, especialmente al Profesor Vargas por haber creado un proyecto por y para los estudiantes. Y sobre todos a vosotros, familiares y amigos, que con vuestro apoyo constante, comprensión, paciencia y dedicación en estos años, más que un título de licenciado, os mereceréis una Tesis Cum Laude.

No puedo evitar terminar sin leer unas palabras de ánimo que en un momento difícil nos dirigió un profesor de la Facultad:

“Aun cuando hacer mala medicina pero rentable nos sea recompensado, aun cuando NO podamos ser libres para ejercer como queremos, no perdáis la ilusa sensación de que estamos haciendo un bien a la Humanidad solo por levantarnos por la mañana y ponernos al servicio de un enfermo. “

Ahora sí, bienvenidos a la profesión más bonita del mundo. Enhorabuena y muchas gracias.




domingo, 12 de mayo de 2013

"Si doy un paso más...": cerrando étapa




Mañana acabo la carrera.

Cierro así una etapa que ha ido mucho más allá de lo académico y que es en realidad, el primer paso del camino que en su momento elegí.

Si le preguntas a cualquier estudiante a punto de terminar cómo ha sido la carrera, la respuesta más probable será: "Duro, pero ha merecido la pena". 

Si quieres saber de verdad cómo ha sido tendrás que hurgar un poco más.

Si le preguntas por su vida académica te dirá (en un primer momento) que probablemente nunca imaginó que iba a tener que estudiar tanto ni tener exámenes tan largos, complicados y en ocasiones ridículos. Te podrá recitar listas enteras de síntomas, signos, fármacos, epónimos, criterios (mayores y menores), nervios, músculos, vasos, huesos, ligamentos, enfermedades, síndromes, tejidos, células y moléculas. Si le preguntas a alguien de la UAM probablemente te dirá que recuerda la carrera en dos fases: los años preclínicos (que definirá como "lo más parecido a Mordor que hay"), en los que no sabes muy bien a dónde vas ni qué vas a hacer con tu vida. Después empiezan los años clínicos, donde habrá experiencias más diferentes en función de cada uno, de su hospital y de lo que le interese.

Probablemente tendrás curiosidad por saber como es eso de ser "mini-médico" en un hospital. Puedes aprender mucho y nada, ver cincuenta pacientes o ninguno. Pero lo que está claro es que estar con pacientes va a cambiar tu manera de aprender: empezarás a ser consciente de que el 70% de lo que estudias "no sirve" en muchos casos, pero que hay un 30% nuclear, sin el cual sentirás que el que está "desnudo" en la habitación eres tú y no el paciente. Y también te darás cuenta de que la Medicina es mucho más que todos esos nombres que tienes que aprender. Que a veces decirle "Hola" a un paciente puede ser más difícil que el práctico de Anatomía II. Puede que incluso llegues a cambiar tu escala de valores, y esto será mucho más difícil de asimilar.

Pero la carrera es mucho más. Conocerás mucha gente, estudiantes y profesores. Curiosamente es con lo que más te quedarás. Al final de la carrera recordarás frases y momentos con esa gente mucho mejor que la mayoría de lo que te han preguntado en los exámenes. Esto es la Universidad, y no una academia a distancia. Tendrás que arriesgarte a equivocarte con la gente, a aprender con ella y de ella. Comprobarás que hay gente que decepciona, pero también gente con suficiente energía como para empujarte a trabajar y gente con suficiente paciencia como para aguantarte en tus cabreos y con la que querrás seguir adelante.

Algunos también te dirán que en la Universidad puedes hacer muchas más cosas: irte de intercambio al otro lado del mundo, defender lo que crees, luchar por cambiar las cosas, hacer voluntariado, teatro, música. Verás como la gente va eligiendo su camino en base a las pequeñas decisiones que le llevan a amoldar lo que para él signifique "ser médico". Una de las grandes cosas de esta profesión es que hay muchas maneras de enfocarla y muchos perfiles de médicos, pero en todos puedes ver "algo en común". 

Me acuerdo de mi primer día de clase: nos metieron a los 240 en el Aula Magna y el decano de entonces dijo dos frases que se me quedaron marcadas: "Enhorabuena por haber escogido la mejor profesión del mundo" y "Esto va a ser difícil para muchos de vosotros". Creo que instintivamente todos nos creímos lo segundo, pero no nos dimos cuenta de la razón que tenía con la primera. Ha llegado el momento de valorarlo y disfrutar de todo lo que han significado para nosotros estos seis años.

Esto se acabó. Han sido años en los que he aprendido, cambiado y conocido más de lo que nunca me habría imaginado. Muchas gracias a toda la gente que ha hecho que esto sea posible :)


PD: Con muchas ganas de dar el siguiente paso en el camino :D

miércoles, 8 de mayo de 2013

Sesión clínica sobre gestión

-Hola, ¿tú eres el estudiante que va a hablar hoy no?
-Sí, soy yo.
-¿Y eso de gestión? ¿Por qué? ¿Pero te gusta?
-...

Así ha empezado mi primera sesión clínica.

Hace dos semanas participé en un "Curso de Introducción a la gestión" que organizaba la cátedra UAM-ASISA en mi Facultad. Coincidiendo con ese periodo tenía lugar mi última rotación de la carrera en el Centro de Salud de Fuencarral. Los tutores me propusieron que expusiese las principales ideas del curso en una sesión clínica.

Ni soy un experto en gestión, ni la mayoría de los contenidos de la sesión son míos (creo que no me he dejado a nadie sin citar). Si hay dos lecciones principales que he aprendido en este curso son:
  1. Los recursos son finitos 
  2. O aprendemos a gestionar, o gestionarán por nosotros
Algo tan básico, y tan complejo al mismo tiempo. Entiendo la gestión como una de mis responsabilidades como médico, como la parte que me tocará de cara a garantizar que puedo ofrecer lo mejor a mis pacientes con la equidad como punto de partida. Por eso me gusta la gestión.

Aquí la presentación...y gracias a toda los responsables del curso y del Centro de Salud, a Miguel Ángel Mañez por facilitarme mucha información, a toda la gente que periódicamente publica para que los demás aprendamos y a Carol Parra por aguantar el "tostón" in situ ;)


jueves, 25 de abril de 2013

¿Qué significa eso de "rotar"?


Hoy ha sido mi última día de rotación de la carrera. Mis amigos del colegio se ríen y dicen que si me he tirado cuatro años dando vueltas. La verdad es que no está muy lejos de la realidad. En estos cuatro años he pasado por cuatro hospitales, tres centros de salud, más de viente servicios, muchos muchos médicos (adjuntos y residentes) y compañeros de rotación. Y es que explicar lo cómo es una rotación puede ser más difícil de lo que parece.

Rotar en un servicio puede ir desde ser una columna camuflada en mitad del despacho a tener que asumir por primera vez la responsabilidad (supervisada) de llevar un paciente. Desde plantarte cada mañana en un servicio sabiendo que función determinada se espera de tí, hasta pasearte "por si hay algo". Puedes empezar a rotar a las 11:00 y acabar a las 12:00 o empezar a las 8:00 y acabar a las 17:00. Puedes ir una vez al mes a que te firmen una ficha o  hacer guardias extra hasta que te llamen "pesado".

Lo bueno (y lo malo) de que falte tanto por andar en Educación Médica en España, es que en el caso de las rotaciones tienes "campo abierto". A la larga eres tú el que aprende a ser eficiente, a valorar que médico te enseñará a suturar, quién te enseña a hacer una buena exploración física, quién te enseñará a manejar a un paciente pluripatológico y a valorarlo en global y quien te explicará como afrontas la primera vez que ves a alguien morir. También tienes que encontar un equipo de gente con el que aprendas a organizarte: precisamente porque existe tanta variabilidad y cada estudiante puede valorar cosas distintas, organizarse es fundamental.

Rotar como estudiante es enfrentarte a un montonazo de primeras veces. La primera vez que ves a un paciente, la primera vez que usas un fonendo, la primera vez que exploras una tripa, la primera vez que la cagas, la primera vez que haces algo "bien". Todo esto entre un montón de analíticas, papeles, historias, ecgs que van pasando de una persona a otra y en medio paciente que está acostumbrado a este "teatrillo" y que generalmente le echa más paciencia que un santo para aguantar eso de "Perdón soy el estudiante, ¿le ausculte que le esuche yo también?".


Han sido cuatro años geniales, en los que he aprendido más de lo que nunca me podría imaginar. Gracias a mis compañeros, a mis profesores, a los residentes y sobre todo a los pacientes que tienen la capacidad suficiente para entender eso de "No se preocupe, que tiene que aprender para curarnos" :).


martes, 23 de abril de 2013

La casa por el tejado: Troncalidad y definición de competencias

En mitad del proceso de asignación de plazas para Médicos Internos Residentes, hoy en Diario Médico sale una nueva noticia referente a la ya famosa Troncalidad (vuelvo a recomendar para repasar el apartado que le dedica en su web el CEEM). La noticia explica que las 44 especialidades médicas, a través de sus Comisiones de Especialidades han solicitado aumentar su periodo de formación. Alfonso Moreno, presidente del Consejo explica que "no han aclarado cuántos años. Esto se dilucidaría con los programas formativos".

Esta propuesta vendría a estar justificado porque muchas especialidades consideran que dejar sus programas específicos en 2-3 años iría en detrimento de su formación. Uno de los casos más sonados es el de Neurología que por estas razones ha pedido directamente abandonar el actual modelo de Troncalidad (aquí sección en la página de la SEN) o integrarse en un tronco de nueva creación de Neurociencias. Otro caso de actualidad es el de Oncología, que actualizó su programa formativo justificando consiguiendo que el Ministerio aprobase su ampliación a cinco años.

-Competencia y troncalidad

La noticia entra luego a valorar asuntos de política interna del Consejo Nacional de Especialidades. A mí lo más interesante me parece ver como las especialidades siguen argumentando sus necesidades formativos como resultado final y no como consecuencia. Desde hace años, la "moneda de cambio" de la Educación Médica (y de la Educación Superior en general con la llegada de "Bolonia") son las COMPETENCIAS. No es ninguna novedad que ésta, como tantas otras ideas en Educación Médica en España han quedado en un segundo plano. Sólo hace falta analizar el grado de variación que existe entre los planes de estudio del Grado de Medicina.

En el caso de la Troncalidad a diferencia del Grado, el matiz está en que mientras que las Facultades tenían más libertad individual, con el nuevo modelo de Formación Sanitaria Especializada se creaba un periodo común que las especilidades deberían definir en común. Posteriormente cada una debería justificar que es "lo que falta" para completar la formación específica.

- Competencia como "unidad" educativa

Explicándolo de manera simple, una competencia sirve entre otras cosas como "unidad educativa", algo que  permite definir y comparar fundamentalmente resultados (de ahí que cada vez se hable más de outcome based education o educación basada en resultados). Es también la manera de garantizar a la Sociedad que detrás de un título hay una serie de conocimientos. A pesar de ello Europa tanto en el grado como en el posgrado sigue prefiriendo la duración (en forma de horas o créditos) como "unidad".

-Puntos concretos para los que serviría definir las competencias
  • Los periodos formativos serían fácilmente comparables, y se podría establecer qué competencias deben ser troncales y definir de manera más acorde los troncos.
  • Con un marco de competencias claro, se podría ver si una especialidad debería quedarse como "atroncal" o no. Este sigue siendo el tema más debatido por las especiliades, más que cualquier cambio conceptual.
  • También se podría valorar si como dice la LOPS (art 19.2 y pongo esto para recordar que la troncalidad pese a quien le pese tiene rango de ley), es necesario que el periodo troncal sea de dos años o con uno da de sobra.
  • Sería mucho más fácil justificar la necesidad de ampliar periodos específicos.
  • Permitiría comparar la formación especializada con los planes de Grado, viendo si la adecuación pregrado-posgrado es real o los estudiantes seguimos dependiendo para competencias básicas del famoso "esto lo aprenderás cuando seas residente".
  • Se podrían definir mejor las áreas de subespecialización o de capacitación específica.
  • Los programas formativos podrían ser actualizados con mayor facilidad.
  • Los residentes contarían con una referencia clara de que se espera de ellos de cara a sus programas formativos y a su evaluación (uno de los supuestos nuevos pilares del sistema).
  • Los programas españoles podrían compararse a nivel internacional no sólo en torno a criterios de duración, sino también en torno a objetivos formativos dando más transperencia externa al sistema.
Lo más curioso de todo es que el Ministerio tampoco ha justificado nunca la agrupación troncal en torno a competencias definidas, a pesar de que es por ejemplo, uno de los primeros puntos del posicionamiento del CEEM. Dicho sea de paso, lo que sí que ha dicho es que la modificación de la duración estará sujeta a los programas formativos (como ha demostrado el caso de Oncología). Sería lógico y esperable que alguna especialidad aumentase sus años de formación

-Resumiendo:

Definir las competencias supone fundamentalmente aumentar la transparencia en el proceso formativo del residente de manera que se pueda garantizar que el sistema MIR sea más eficiente. En un momento no sólo de cambio de modelo formativo, sino de crisis económica, recortes y propuestas de reforma ante los que los médicos pedimos argumentos y garantías, la profesión tiene que dar ejemplo de rigurosidad e innovación al servicio de la eficiencia en todos los ámbitos, incluida la educación.

Pedir más años de formación y diseñar luego los programas formativos es empezar la casa por el tejado.


Como siempre opinable y criticable :P

martes, 2 de abril de 2013

¿Qué puede aportar rotar en la UCI?



En la UAM (y creo que en el resto de Facultades) rotar por Unidades de Cuidados Intensivos (UCIs) no es común. No estando incluida dentro de las rotaciones formales, las opciones que tenemos son la de pasar un mes de los periodos electivos de sexto o hacer una rotación "exprés" asociada a la asignatura optativa "El paciente crítico". Yo he hecho lo segundo.

A pesar de haber sido la rotación más corta de la carrera, de todo (incluso de lo breve) se puede aprender algo. Sobre todo si te enfrentas a una realidad tan distinta de tu medio habitual como una UCI. Las características especiales de los pacientes hacen que tengas que dejar de lado mucho de lo que conoces de la Medicina y del Hospital y te tengas que centrar en una forma de trabajar radicalmente distinta. Después de estos dos días creo que puede tratarse de una rotación que tenga mucho que aportar a la formación de un médico general. Aquí apunto algunas cosas:

  • En la UCI el manejo es fundamentalmente fisiopatológico. No vale con saberse de memoria algoritmos de diagnóstico o manejo. Fundamentalmente tienes que ENTENDER qué le está pasando al paciente en ese momento, priorizando su estabilidad global.  Como dijo el profesor "Las constantes vitales, se llaman vitales por algo".
  • Una parte fundamental del trabajo en UCI es la comunicación con la familia. No sólo porque se trata de procesos de muy alto riesgo, sino fundamentalmente, porque muchos aparecen de manera súbita y presentan fluctuaciones muy importantes en periodos cortos de tiempo que a la familia le puede costar entender. Tienes que poner todo tu empeño no sólo en explicar y comunicar bien, sino también en ver cómo reciben los familiares las noticias, cómo las asimilan y cómo reaccionan. No hablemos de si te tienes que enfrentarte/les a una decisión difícil.
  • La situación de los pacientes requiere atención mucho más individualizada que en otros servicios, lo que hace que cada residente suela tener como máximo a 2-3 pacientes. Además se hacen sesiones de servicio varias veces al día (aquí los cambios en un paciente se pueden precipitar en pocas horas o minutos). Es un ejemplo constante de trabajo en equipo, en el que la discusión continua y participación de todos los miembros es vital.
  • Una vez más, llama la atención la falta de habilidades prácticas que formalmente nos enseñan en la carrera. Y en este caso, no hablo de algo específico de la UCI sino de procedimientos corrientes que un médico general debería conocer (poner una vía venosa, sacar sangre, conocimientos básicos de intubación, etc.)
  • Como enseñaban en un blog hace bien poquito, una estancia en la UCI pude ser MUY cara. Tanto a nivel de diagnóstico, como de manejo muchas veces hace falta ser agresivo. Y en muchos casos por patología que se podría haber prevenido de manera mucho más eficiente (complicaciones cardiovasculares, respiratorias...). Una prueba más de que todo lo que podamos hacer los médicos en general para manejar las comorbilidades, mejor.

Por supuesto, muchísimas gracias a la gente que me ha acompañado estos días en la UCI. Dos días han dado para mucho :)

miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Qué diría si empezase de nuevo?

Hoy hemos acompañado a gente de segundo de bachillerato en una visita guiada por la Facultad de Medicina de la UAM. Después de tres años alejado de la Facultad es curioso volver a pasar por el aula de disección, laboratios de bioquímica o por el aula de microscopios. También decepciona ver como algunos profesores siguen anteponiendo su prepotencia y ganas de sentirse superior a la de ayudar a los nuevos estudiantes. En fin, cada cual con su tema.

En cualquier caso hemos tenido algún momento para intentar solucionar las dudas que pudiesen tener. Más allá de presentar la Facultad o ni siquiera los estudios, creo que hay cosas que me gustaría que me hubiese contado cuando entré en la Universidad. Aquí van unas cuantas:

  • Si vas a preguntar a alguien como es una carrera X en la Universidad Y pregunta a alguien de cursos intermedios o finales. Te interesa tener una visión global del grado que vayas a estudiar.
  • Ten claro cuales son tus prioridades. Yo me pude quedar en mi ciudad, pero conozco a mucha gente que se fue de su ciudad y es una oportunidad enorme a aprovechar. En cambio, conozco a gente que decidió quedarse en su ciudad frente a la posibilidad de elegir centro. Otros factores son estudiar con los amigos, calidad del centro, distancia dentro de la ciudad, dificultad, etc. No existe un centro "perfecto" para cada uno, así que en último término toma una decisión con la que te sientas bien.
  • Si vas a estudiar Medicina, además de visitar por la Facultad pregunta por los Hospitales Universitarios que tenga adscritos. Gran parte de la docencia (probablemente la más importante) se hace en estos centros.
  • Esfuerzate por disfrutar lo que cojas donde lo cojas: cuando yo cogí Medicina, no tenía nada claro que fuese a "aguantar" la carrera y los primeros años en la UAM no fueron nada fáciles. Al final encontré mi hueco y la parte de la carrera de la que difruté.
  • En la Universidad el responsable de tu formación eres tú. La formación que oficialmente vas a recibir será muchas veces más académica que práctica, con lagunas y zonas desarrolladas más de la cuenta. Poco a poco irás viendo el camino que vas a tomar, así que sin presión.
  • Busca oportunidades externas: no todo está en el currículo y muchas veces, ni siquiera lo más útil. 
  • Fórmate en algo externo a tu carrera. La asignatura que más disfruté de la carrera fue Arqueología de la Medicina, una optativa que cogí el año pasado. Ver la profesión desde una perspectiva tan distinta me dio una perspectiva que me ayudó a valorar más lo que hacía día a día. Hay muchas ofertas para formarse fuera. Hace poco empecé a utilizar la plataforma Coursera, en la que participan varias estadounidenses ofertando cursos. Desde Mitología Griega a Historia del Cine, a todo le podrás sacar partido.
  • A pesar de que sea difícil, intenta mantener los "hobbies" que tengas. Es muy fácil perder el norte. La frase "la carrera es lo primero" no siempre es verdad. La carrea es un elemento más de tu vida, uno que va a ocupar mucho de tu tiempo y dedicación, pero no deja de ser un medio más. Incluso plantéate encontrar alguno nuevo.
Y sobre todo,  DISFRUTA LA CARRERA. Con sus más y sus menos es una oportunidad única en la vida para tomar las riendas de tu vida ;)

sábado, 9 de marzo de 2013

Guía de Recomendaciones Éticas para Estudiantes


Este viernes, el Equipo Decanal de mi Facultad me pidió que presentase en Junta las Guías de Recomendaciones para la Práctica Clínica del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM). La idea es que a partir de ahora a cada estudiante que entre en la Facultad se le entregue un ejemplar. La presentación fue muy bien recibida por parte de los profesores e incluso se intentó ahondar en mecanismos para reforzar el compromiso ético de nuestros futuros estudiantes

Se trata de un documento sencillo (que no simple) que tiene mucho trabajo detrás y que creo que puede ayudar mucho a los estudiantes de Medicina. La evaluación que generalmente hacen en la Facultad de las capacidades éticas del estudiante suelle ser fácil. La puesta en práctica de el juicio ético no lo es en absoluto y es muchas veces, estos conflictos éticos los que te llevas a casa a "rumiar", incluso de estudiante. No es sólo por ser la primera vez que entramos en contacto con estas situaciones, sino porque muchas veces te preguntas cual es tu deber "como estudiante" frente a tus profesores y sus (tus) pacientes.

Os invito a todos a que les echéis un ojo y difundáis si consideráis oportuno. Ante todo gracias a todos los que trabajaron en estas Guías y a todos los que siguen trabajando "por el futuro de la Medicina" ;)

martes, 5 de marzo de 2013

MIR y Educación Médica (VI CEM)

Como comentaba ayer, una de las actividades en las que participe en el VI CEM fue una mesa sobre la Formación Sanitaria Especializada, en la que también se encontraban Enric Lázaro (presidente del CEEM), Juan Antonio López Blanco (Subdirector General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad) y Enrico Larusso (Residente de Preventiva en el Virgen del Rocío).

La idea era abordar el sistema MIR desde distintas perspectivas: valorar el desajuste entre egresados y plazas ofertadas (podéis ver esta entrada en el blog y varios de los posicionamientos del CEEM), valorar las últimas novedades en el modelo del sistema de Troncalidad (aquí documento resumen del CEEM) o dar a conocer las diferencias en los sistemas de acceso a la FSE en otros países.

A mí, me toco intentar dar una visión desde la perspectiva de la Educación Médica. Como ya comenté en la mesa, ni me considero un experto ni creo que sea interesante convencer, pero si empezar a discutir algunos aspectos que no se cuestionan bajo una de las máximas de nuestro sistema de salud (no probadas por cierto) "El MIR es uno de los mejores sistema de formación del mundo".  Aquí dejo mi presentación y comento los cuatro aspectos fundamentales que me gustaría compartir:

  •  Introducción de la Educación Médica en España: sí, tiene sus limitaciones, sus contras (económicos, organizativos), pero es innegable que hay una brecha temporal de casi 40 años con otros países del mundo. ¿Os imagináis que se tratase el cáncer con los mismos tratamientos que hace 40 años? Sólo hace falta leer lo que se hace fuera, contrastarlo con nuestra realidad, aplicar e innovar. Si seguimos basando la educación en la rutina y la intuición, seguiremos creando mentes médicas cuadriculadas y con la capacidad crítica muerta antes de nacer. 


  • Examen MIR como prueba de acceso: más allá de que sea un resultado que permite objetivar y comparar facilmente resultados, en un contexto de abundancia de médicos no podemos dejar de preguntarnos, si están entrando los mejores médicos en el sistema. Es muy bonito tener un sistema que nos viene bien a los candidatos, pero hay que tener claro que con 12.000 candidatos para 6.800 plazas un número importante se va a quedar fuera. Sin olvidar que como muchos autores señalan "la evaluación condiciona la formación", como demuestran el abuso de los tipo test en la carrera o la proliferación de Academias. Un tipo test tiene muchas limitaciones para valorar el perfil global de un candidato (habilidades comunicativas, competencias prácticas, proceso terapéuticos y diagnósticos...) y difícilmente va a garantizar que los mejores candidatos entren en el sistema  y que lo hagan en función de sus méritos y capacidad para una determinada especialidad. ¿El problema?: el enchufismo, el hijodeismo, etc. Poco se puede hacer sobre este problema, que no deja de ser una lamentable expresión de un alto grado de "casposismo" intraprofesional que nos debería dar mucho que pensar: la profesión médica cede la selección de profesionales a un tipo test y asume conscientemente que sus responsables aplican criterios de favoritismos antes que criterios de excelencia.

    • Troncalidad: lo más llamativo que me llevé de rotar en Australia fue la carencia de competencias transversales y "blandas" (soft skills) en nuestra formación. Si bien esto debería ser principalmente responsabilidad del pregrado, tiene que empapar todos los niveles formativos. Como recordatorio aquí dejo el esquema de los distintos roles designados por el Royal College of Physicians of Canada (canMEDS) que aplican a toda la formación médica (pregraduada, posgraduada y FMC). La Troncalidad busca en parte solucionar esto, pero para ello (y para justificar años de formación, pasarelas y evaluación) no hubiese estado mal, que antes de ponerse a discutir sobre el resultado (programas formativos) hablasen sobre los objetivos (competencias a adquirir), como bien señala el CEEM. 

    • Futuro de la Educación Médica: estas son las líneas que Ronald Harden en el libro "A practical guide for a medical teacher" señala como futuro de la Educación Médica. Que cada uno piense como la aplicaría a la Educación Médica y a su formación ;)
    1. Educación (y gestión añado yo, por estar íntimamente ligadas en la FSE) basada en la evidencia
    2. Educación basada en objetivos (un paso más allá de las competencias)
    3. Profesionalización de la docencia: mayor reconocimiento y tiempo dedicado por los profesionales
    4. Integración de las NNTT (integración, que no suplantación)
    5. Cambio radical en la idea que tenemos de evaluación: integral, integrada y formativa más allá de puramente acreditativa




    lunes, 4 de marzo de 2013

    VI Congreso de Educación Médica



    Después de mucho tiempo alejado de las redes sociales por la necesidad de apartarme un poco de una realidad deprimente, toca volver a la carga.

    Esta semana pasada participé en el VI Congreso de Educación Médica que organizaba el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) y la Delegación de Alumnos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza (DAFMUZ) en Zaragoza.

    Es la quinta y la última edición en la que participio (al menos, como estudiante) y la primera a la que voy en unos cuantos años sin tener que organizar nada, lo cual me se agradece mucho. Ver a tanta gente con la que has trabajado durante muchos años, dándole una vuelta de tuerca más a nuestra formación y nuestro sistema sanitario es genial. Ver a gente a la que lees en twitter diariamente también. Pero lo mejor es ver que hay gente nueva ("pequeños") que siguen entendiendo que la carrera no se resume en aprender medicina, sino en aprender a ser médico.

    Cuatro días dan para mucho, así que haciendo resumen rápido ¿qué he podido hacer en el VI CEM?
    • Talleres de RCP pediátrica, politrauma, ética en el día a día, búsqueda de pistas en el diagnóstico neurológico o cirugía menor
    • Conocer más de cerca la sanidad militar
    • Ver una genial presentación de Miguel Ángel Mañez (@manyez) que sirve de colleja a muchos de las ideas que los médicos (o pre-médicos tenemos
    • Participar en una mesa sobre el futuros de la Formación Sanitaria Especializada con representantes del CEEM, del Ministerio y (lamentablemente por primera vez) un residente de Preventiva que explica las posibles salidas al extranjero
    • Participar en un taller con Rafa Cofiño (@rfcofinof) sobre determinantes sociales de la salud, un tema clave (más en tiempos de crisis como comentaba en este post) dejado muy de lado por la formación médica en general
    • Escuchar a Salvador Casado (@doctorcasado), Mónica Lalanda (@mlalanda) o Aitor Guitarte hablando de redes sociales y Medicina
    • Cerrar el Congreso, con una conferencia genial, sobre humanismo y medicina.
    Por lo que comentan los "mayores", muchas veces los Congresos quedan más difuminados por lo que les rodea que por los contenidos. Quizás porque estaba en un momento de desconexión y reubicación, en esta ocasión, para mí, los contenidos no podían estar mejor elegidos, mezclando aprendizaje de habilidades con asuntos centrales en lo que implica ser médico HOY. Y como siempre, la oportunidad de ver a la gente de la que más Medicina aprendo ;).

    ¡¡Gracias a todo el Comité Organizador y lo mejor para las próximas ediciones
    !!