miércoles, 12 de diciembre de 2012

Crónica de un estudiante en un Hospital en huelga

-Día 1

Al llegar el primer día al hospital costaba reconocerlo. Empapelado de  arriba a abajo, con pancartas y carteles colgando de las ventanas no sólo del hospital, sino también de las casas de enfrente: "La Sanidad No Se Vende" "La Princesa No Se Cierra". 

Entré en el hospital y desde el principio noté que había algo distinto. Han instalado una mesa informativa en la que se siguen recogiendo firmas (sí, a día de hoy la gente sigue firmando) con más carteles y pegatinas por todas las paredes. Médicos con hojas pegadas a su espalda: "Médico en huelga". Pero hay algo más, algo en el ambiente, que hace raro volver a un hospital que antes se caracterizaba por su "buen rollo" (entiéndase dentro del contexto de un hospital), algo que parece que se han llevado.

Subo a docencia y paso por las aulas para ver que la 5 está ocupada por la Junta del Centro. Me asomo por el ojo de buey para ver a los jefes de servicio (muchos de los cuales, han sido mis profesores) discutiendo (no entendí muy bien de qué), todos entre tensión y cansancio. Cuándo salen, alguno de los jefes encorbatado sigue gritando "Por ahí NO podemos pasar. Ya han hecho suficiente daño". Varios afirman. Me río cada vez que dicen que esto es una cuestión ideológica porque evidentemente no conocen a muchos jefes de servicio. Ponerlos de acuerdo es todo un logro.

Curiosamente en docencia se ven pocos estudiantes. Uno de mis compañeros me explica que con la gran parte de los adjuntos y la mayoría de residentes en huelga (y por supuesto, con los exámenes a la vuelta de la esquina) poco se puede aprender. Bajo al Aula Magna a ver a una amiga que este año ha empezado la residencia en el Hospital. Un grupo de residentes están reunidos explicando como afecta la huelga a sus salarios en función de los años de residencia. Se ve rápidamente que ellos SÍ que están cansados. Se les ve en los ojos, en la manera de hablar e incluso en su manera de andar por el hospital:  "Esto desgasta mucho más que trabajar"  dicen. Y ahí siguen muchos.

-Día 2

Primer día de rotación. Según me voy encontrando con distinta gente empiezo a oír razones a favor y en contra de hacer huelga, pero sobre todo empiezas a oír como la situación va "quemando". Empiezas a oir cosas  como "La cagada es haberla hecho indefinida", "De cualquiera de las maneras los que cobran somos siempre nosotros y los pacientes", " Incluso sin el plan del PP, la situación era insostenible ¿ahora qué?", "La que nos va a caer el año que viene". Y en un momento, te das cuenta de lo duro que debe ser decidir hacer huelga o no hacerla. Te das cuenta de lo fácil que es valorar sin involucrarte y del mérito de la gente que cree y lucha por el sistema. Te das cuenta de que eres un "pipiolo" valorando el juego de los mayores.

Empiezas a rotar, y algún paciente refunfuña cuándo le explicas que tiene que esperar porque no sabe cuándo se va a hacer una prueba complementaria por culpa de la huelga. Otros te dicen que "Con lo listos que sois los médicos, deberíais iros. Lo que nos hacen a nosotros y a vosotros no es normal". A las 11 llega hasta la novena el ruido  los pitos, gritos y cantos de la calle. A pesar de que ha pasado más de mes y medio todavía queda gente con ganas de luchar. En la planta, normalmente una de las más movidas del hospital, apenas se ven médicos y lo que antes eran problemas del día a día, se acrecientan enormemente.

Después de acabar de rotar, la adjunta revienta: "Yo no aguanto más, mañana hago huelga y tú (al residente), si te ves muy liado también. Así no podemos ejercer". 

-Día 3

Mis dos compañeros, sabiendo que lo más probable es que no hubiese nadie no han venido a rotar. Subo a la planta y pregunto por mi equipo. No saben donde están, así que me bajo. Los residentes están esperando a que venga la antorcha de la Sanidad, para hacer un día más la vuelta al  Hospital. Y sigo sorprendiéndome al ver no ya a los residentes, sino a profesores por los que no hubiese apostado en la vida que se mojarían en ningún tema dando palmas y gritos.  Lo mejor sigue siendo la gente del barrio (barrio de Salamanca para más inri) que canta y empieza a bailar por la Sanidad Pública a la mínima oportunidad.

Vuelvo a casa y abro el ordenador. Siguen saliendo noticias en todos lados. Más médicos protestando, más movimientos apareciendo, batallas en twitter que el Partido Popular sigue perdiendo, demostrando como siempre su incapacidad para mantener un debate abierto. Es lamentable ver como llega un punto en el que empiezan a faltar al respeto a los mismos profesionales que han salvado y guardado "su" sistema, ese mismo que venden en las campañas electorales y que ahora quieren subastar al mejor postor.

Tengo que reconocerlo, estos primeros días hacen que salten un montón de dudas y que la vuelta se haga más dura. ¿Hasta cuándo? ¿Qué más se puede hacer? ¿Hay alguna alternativa a la huelga? ¿Qué pasará cuando el Gobierno no ceda?

Lo que si que tengo claro es que poner a médicos y pacientes en esta tesitura es tremendamente injusto. Son los políticos los que deberían defender el sistema, y al parecer, los que deberían dejar de "trabajar" (si a eso se le puede llamar trabajar) para que el sistema salga adelante.

Ánimo y gracias a todos (desde la posición que cada uno decida adoptar)

#LaSanidadNoSeVende #LasquettyDimision

2 comentarios:

  1. Hola Íñigo, yo soy compañero tuyo de 6º en el Hospital Clínico, y la verdad me siento identificado con muchas de tus observaciones, sobre todo el sufrimiento de los médicos ante esta situación.

    Hoy mismo he estado en una sesión donde había algún jefe y se ha criticado la poca movilización que hay en el Clínico teniendo en cuenta la dimensión del asunto. El caso es que yo conozco médicos que van a trabajar porque el conflicto ético que les supone dejar a sus pacientes desatendidos es superior a su deseo de hacer huelga.

    Estamos en una posición realmente complicada, y a mí por ejemplo me está afectando a la hora de motivarme con los exámenes, cuando pienso que igual para cuando nos toque entrar de R1 lo haremos en un hospital de Capio, Adeslas o Sanitas. No es el final que yo me esperaba hace tan solo unas semanas.

    También es nuestro deber defender la sanidad que nos ha formado. Un saludo, y nos vemos el domingo en la Marea Blanca.

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  2. Es realmente asqueroso que se tenga que vivir esta situación, puede llegar a poner en una balanza tus valores de una manera brutal.

    Mucho ánimo

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