domingo, 4 de noviembre de 2012

La mejor clase del doctor Nombela



El viernes pasado, el doctor Nombela (Tino) adjunto de Neurología y profesor asociado de la UAM nos envió a los estudiantes de la Princesa este mail referente a la situación del hospital, que ya está circulando por internet.
Poco puedo decir salvo que estas son las pequeñas (o grandes) cosas que hacen que no me arrepienta de haber elegido esta profesión y que te dan fuerzas para defender con los medios que tienes, aunque sea en la distancia en la otra punta del mundo, lo que me han enseñado que significa ser médico.

Muchas gracias Tino


Estimados delegados de curso de La Princesa de la UAM:
Soy Tino Nombela, Profesor Asociado de la UAM de Neurología. Creo que todos más o menos me conocéis. Carmelina me dejó vuestros correos, si tenéis listas de distribución entre vuestras clases, podéis reenviarles el mensaje si queréis. 
En primer lugar, gracias por vuestra disponibilidad en este momento.
Yo he sido alumno de la Autónoma y de La Princesa, luego he sido aquí residente, becario, contratado para guardias, adjunto contratado y ahora adjunto con plaza en propiedad. He sido Colaborador Clínico Docente (figura que tiene la Autónoma para gente que enseña a los estudiantes por amor al arte), Profesor Honorario (otra figura de los de amor al arte, pero reconocida en los baremos para trabajo) y Profesor Asociado desde hace tres años (334 € al mes, menos julio y agosto, en que nos despiden para ahorrar).
Cuando yo estudiaba, la Unidad era La Princesa - Niño Jesús - Santa Cristina, con lo que teníamos todas las rotaciones en el área. Creo que vosotros ya encontrasteis perdida la rotación de gine y obstetricia y os acumulan en La Paz. Curiosamente, el Gerente de Santa Cristina bajo el que se perdió la condición de universitario del Hospital de Santa Cristina es el actual gerente de aquí. 
En este momento no se sabe nada seguro. Parece que el miércoles el Presidente de la Comunidad lanzó la noticia de los ajustes de Sanidad, que incluían el euro por receta, la privatización completa de los nuevos hospitales y la transformación de La Princesa y el Carlos III, y que ha sido una decisión que no había llegado fuera del Consejo de Gobierno, con lo que era incluso esa nota de prensa la primera noticia que se tenía aquí. Esa misma mañana, el Director General de Hospitales había estado aquí diseñando el nuevo proyecto, pero no antes.
Parece también que nadie ha pensado en las implicaciones asociadas, en los "daños colaterales". El Instituto de Investigación, que ha costado Dios y ayuda certificar, la docencia de postgrado con los residentes y la de pregrado con los estudiantes. Se os han aumentado las tasas universitarias un pastón, para ahora disminuir la formación. Los nuevos hospitales tienen alumnos de Universidades privadas, y les ponen el cartel de Universitario en la puerta, sin que haya un mayor proceso de acreditación.
Mi opinión, y creo que la de la mayoría, es que el paso de los alumnos por un Hospital es para que adquieran una formación práctica que no está en los libros, aprendiendo de como hace la gente las cosas en los distintos tipos de pacientes. Bastante se descuida ya esa formación en el formato actual, en que los teóricos encargados están hasta arriba de trabajo y vamos a la carrera, como para empeorarla más. Al menos ahora hay residentes de distintos años y de distintas especialidades, de los que se puede aprender e incluso mejor, puesto que también ellos a su vez están en periodo de formación.
Como sin duda compartís, este es un oficio vocacional: nadie que pretenda ganar dinero hace Medicina. Es sacrificada, arrastrada, poco reconocida y poco pagada. Pero tiene unas satisfacciones y unos reconocimientos que no tienen precio, en la sensación de hacer bien las cosas, en la atención directa al paciente. A mí no me importa en absoluto atender a pacientes mayores; mis aspiraciones profesionales pueden pasar a un segundo plano y mantener mi satisfacción personal con cualquier tipo de paciente, a los que siempre aplico todo lo mejor que puedo ser. Eso no va a cambiar si la edad media de mis pacientes es cincuenta o noventa años.
Pero creo que no toleraría trabajar en un sitio sin docencia, porque gran parte de mi soporte personal lo da el enseñar, a los residentes, a los estudiantes. No me canso de enseñar las mismas cosas, porque creo que son esas pequeñas cosas que nunca vendrán en los libros y que nos conforman como médicos. 
Elegí el quinto de Madrid en la última oposición: podía haber elegido cualquier hospital. Y reconozco que dudé: pensé en el Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares, que tiene un residente al año de Neurología, tiene estudiantes, y tiene pacientes: es todo lo que yo necesito para ser feliz profesionalmente. Pero un qué se yo que yo se qué me llevó a seguir donde estaba. No me arrepiento, aún.
Vosotros seréis buenos médicos en cualquier caso si tenéis verdadero interés en serlo, allí donde estéis, no tengáis duda sobre esto, pase lo que pase con el hospital. Recordad siempre que el paciente es una persona enferma, preocupada, con miedo por su vida, queriendo sobrevivir. No dejéis que os los vendan como "usuarios de servicios de salud", números en una lista, objetivos en función de los cuales modificar vuestro salario. No los veáis nunca como el enemigo, alguien con quien enfrentarse, con quien chocar; el paciente siempre es el paciente: si nos trata mal, habrá que hacerle ver que eso no le beneficia, que estamos en el mismo bando, que no somos el enemigo. 
Aun cuando nos privaticen a todos, aun cuando hacer mala medicina pero rentable nos sea recompensado, aun cuando no podamos ser libres para ejercer como queremos, no perdáis la ilusa sensación de que estamos haciendo un bien a la Humanidad solo por levantarnos por la mañana y ponernos al servicio de un enfermo. 
Siento no poder garantizaros que a partir de mañana los estudiantes de la UAM puedan seguir aprendiendo eso en este Hospital. Hoy se están poniendo en marcha los mimbres de la resistencia, en los cuales sin duda jugaréis un papel. En cuanto sepa cuál va a ser la ayuda a pediros, lo haré.  De colega a colega. 
Gracias, 

Tino Nombela

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