domingo, 2 de febrero de 2014

¿Para quién está pensado el MIR?



Creo que desde que empecé a conocer más a fondo el MIR, tanto el examen como el sistema (más o menos en segundo, cuando entre en el Consejo Estatal), algo no me convenció. Durante mucho tiempo pensé que yo no iba a pasar por ahí, que me iría fuera a hacer la residencia. Fue precisamente estando fuera cuando tomé la decisión de quedarme y por lo tanto de pasar por el examen y por la residencia.

Pues bien, ya conozco una parte del proceso: ayer hice el dichoso examen MIR. Después de ocho meses estudiando, 35 simulacros y 3 vueltas a 20 manuales me tocaba enfrentarme a ese examen de cinco horas. Y ahora, puede que con más argumentos, sigo manteniendo mis dudas sobre el sistema de acceso.

Hoy todos estamos criticando lo difícil que ha sido el examen comparativamente a otros años. Y creo que nos equivocamos. No porque el examen no lo haya sido, sino porque hemos vivido convencidos de que el examen se tenía que ajustar a nuestras expectativas. Tenía que ser un examen a la altura de lo que habíamos estudiado.

Parece lógico ¿no? Después de tanto estudio, lo que tocaba era un examen en el que pudiésemos lucir conocimiento. Pero se nos olvida que el MIR, nos guste o no, no está para eso: la función primaria del MIR es pura y llanamente ORDENATIVA. Podemos pedirle más o menos, pero el Ministerio lo que quiere es un criterio para ordenar. Lo puede hacer en base a conocimientos del Harrison, al resto de la Medicina, o sacando al azar 235 tarjetas del Trivial. Puede ser más o menos útil, pero a la administración le vale igual para generar una distribución numérica y adjudicar las plazas.

¿Tiene sentido este sistema? Más allá del examen de este año, en una profesión en la que la calidad no viene determinada por lo qué sepas, sino por lo qué haces y fundamentalmente por cómo lo haces (con un componente subjetivo importante), ¿tiene sentido "premiar" a los que mejor resultado tienen
una tarde de Enero en esta especie de 50x15? es más ¿tiene sentido, en un sistema que debería estar volcado en el paciente, que la residencia se considere "un premio" a alcanzar?

Dicen que el sistema aporta justicia y yo me atrevo a  sumar, a base de sacrificar mecanismos de garantía de calidad. Nada en el acceso asegura que una persona sea adecuada para su puesto de trabajo. ¿Esto es bueno para el paciente? Y antes de que diga nadie nada, sí, sé que vivimos en un "país de pandereta", que cualquier proceso que vaya a implicar evaluaciones más subjetivas que un tipo test dan pie a favoritismos e "hijodeismos". Pero, la profesión en la que más confía la ciudadanía ¿es incapaz en avanzar en sus mecanismos de evaluación?


viernes, 3 de enero de 2014

Un viernes de MIR más (reflexión rápida)

Aquí estoy, después de haber terminado otro día de estudio. Otro viernes más, muy parecido a los que venimos sufriendo la mayoría de los opositores que el próximo 1 de Febrero nos presentaremos al MIR, EIR, PIR y demás "IR". 

En el caso de los médicos (hablo de lo que conozco) la mayoría empezamos a estudiar en Junio. Es decir vamos a emplear un total de 8 meses específicamente en prepararnos para la prueba. Tardaremos otros 4 meses en empezar a trabajar. Y me surge la siguiente duda: desde la perspectiva del Sistema Nacional de Salud ¿ES RENTABLE?

El Estado, a través de los impuestos de los ciudadanos, ha formado a gran parte de los que nos presentamos año tras año al MIR. Es un equilibrio de inversión económica hacia el médico que este devuelve en su periodo formativo y en su vida laboral en forma de rendimiento (en una relación que en el caso de la residencia, sigue teniendo unos deficits legislativos considerables). ¿De qué le sirve tener parados año tras año a cohortes enteras de médicos recién formados? Retrasar su entrada en la Formación Sanitaria Especializada ¿no supone acortar su vida laboral y por lo tanto su reinversión en el SNS?

Quizás la explicación esté en la formación específica que realizamos para preparar el MIR. El propio Ministerio desmiente esto: para ellos el MIR tiene caracter fundamentalmente "ordenativo" (algo también discutible teniendo en cuenta que el ratio de candidatos/plazas se acerca a 2 y que existe una nota de corte). Sin meterme demasiado en los contenidos que estudiamos (eso daría para otro post) y teniendo en cuenta que el conocimiento que se le exige al R1 es fundamentalmente práctico (hacer anamnesis, exploración física, empezar a orientar casos...) ¿sirve de algo convertirnos en wikipedias del tipo test de la Medicina? ¿No sería más útil para el sistema buscar un continuum práctico entre el Grado y la Residencia?

En resumen ¿Aporta algo a la atención sanitaria o a sus profesionales este decalaje entre la fecha que se antoja más natural para la mayoría de candidatos y la prueba de acceso?

Probablemente alguien que haya vivido el sistema podrá responderme :)

¡Buen viernes y buen fin de semana!
 











miércoles, 1 de enero de 2014

¿Qué será de 2014?

2013 termina con la sensación de ser un año no acabado. Con el MIR a punto de caramelo y sin haber tomado las "grandes decisiones" que debería haber tomado. Precisamente por eso empiezo 2014 con mucha ilusión (a pesar de la lluvia y de las agujetas post-San Silvestre).

Este año toca empezar a tomarse la "profesión" en serio, asumir responsabilidades y plantearse el futuro sin prisa pero sin pausa. Toca estudiar no porque te lo vayan a exigir en un examen, sino porque es el compromiso que aceptaste (o simplemente porque te sigue gustando aprender). Me toca ver si soy capaz de llevar a la práctica todas las cosas que he predicado desde el tendido como estudiante. Toca intentar mantener la cabeza fría para saber que no hay ninguna decisión absoluta ni definitiva. Un año para empezar a disfrutar mi profesión sin dejar que esta engulla el resto de mi vida.

También tendrá su parte mala, seguro. De frustraciones, cansancio y reproche. Probablemente sea también otro año lleno de mareas y concentraciones. De repasar a Wyoming cantando "Resistiré" y tomarte más en serio a El Mundo Today que al Consejo de Ministros. Un año en el que cada uno tendrá que seguir luchando por lo que crea, con lo que pueda, desde donde esté.

Y ahora, de vuelta al estudio...lo fácil sería decir que no hay nada peor que empezar el año estudiando y efectivamente, se me ocurren 50 cosas mejores que hacer. Ante todo tengo claro por qué un día decidí hacer el MIR y esa sigue siendo mi mejor razón para empezar 2014 con ganas.

¡¡¡Feliz año a todos!!!


domingo, 29 de septiembre de 2013

¿Qué es eso del MIR?



Aprovechando que es domingo, me paso por aquí. 

¿Por qué en domingo? Porque es el día que los que estudiamos el MIR tenemos libre, el día en que mi cabeza puede hilar mejor ideas de manera coherente. Así que voy a aprovechar para responder a las preguntas que la gente  suele hacer cuando estás estudiando el MIR y no sabe muy bien de qué va la cosa

-Eso de el MIR para lo que estudias ¿qué es?


El MIR es el sistema que hay en España para especializarte después de terminar la carrera de Medicina. Ahora soy médico, pero si quiero trabajar en España como tal, necesito tener título de especialista (salvo que haga de médico general en la privada).

-Entonces ¿estudias la especialidad ahora?

No. Ahora estudio para la prueba de acceso a ese sistema. Algo así como una selectividad para la Universidad. Un examen tipo test de 235 preguntas (225 + 10 de repuesto). En base a la puntuación que obtenga (nº de aciertos-nº de errores/3) y mi expediente, que cuentan un 90 y un 10% respectivamente, obtengo un puesto en un ranking de candidatos y vamos eligiendo plazas desde la puntuación más alta hasta la más baja. Con tu plaza (especilidad que sea en un hospital determinado) empiezas tu periodo de "residente" que dura unos 4 o 5 años según la especialidad.

-Menudo tostón, entonces un médico tarda más de 10 años en empezar a trabajar...

Los años en los que te estás especializando TRABAJAS, con tu contrato, sueldo, condiciones laborales, etc. Tiene sus peculiaridades pero no deja de ser un trabajo.

-¡Ah! Entonces el examen MIR es como una oposición ¿no?

Tampoco. Desde un punto de vista teórico, no te da acceso a una plaza fija como el resto de oposiciones, sino a un programa de formación con un régimen laboral un tanto peculiar. Y desde un punto de vista más práctico, hay dos consideraciones importantes que distingue al MIR de otras "oposiciones " o incluso a otros exámenes de acceso como el de psicólogos o farmacéuticos.

En primer lugar, a día de hoy no hay tanta diferencia en la relación oferta/demanda de plazas como en el resto de oposiciones o puestos de formación sanitaria especializada. Pero no hay que olvidar que si quieres trabajar como médico en España, te hace falta el título de especialista, así que o haces el MIR o te especializas fuera o "abandonas" la Medicina.

-Y ¿estudias mucho?

8 horas al día, 6 días a la semana durante 8 meses (desde Junio que nos graduamos hasta finales de Enero o principios de Febrero que es el examen). Generalmente te apuntas a una Academia que se encarga de organizarte el tiempo de estudio. Además te dedicas a prepararte específicamente para el examen a base de hacer simulacros y con clases resumen de las distintas asignaturas.

-Bueno, pero es lo que has dado en la carrera. Sólo tienes que repasar lo que pongan en el temario y...

No hay temario. De ahí la dificultad. Al ser preguntas tipo test, pueden ser tan generales o específicas como quieran.  Hay preguntas en las que vas a responder por descarte y otras por mera técnica de examen tipo test. Además no todas las asignaturas tienen el mismo peso: Cardiología o Estadística pueden tener más preguntas por separado que Oftalmología, Urología u ORL juntas. Por eso tienes que priorizar. Planteártelo como si fuese un examen resumen de la carrera puede llevarte a ser poco eficiente.

-¿Es tan difícil?

No es un tema de dificultad. De hecho en los últimos años, parece que el nivel de dificultad del examen ha bajado y cada vez repiten más preguntas de años anteriores (que las academias se encargadas de que lleves bien trilladas). Es más un tema de competición. Que pueda coger lo que quiera no depende de mi puntuación sino de lo que saquen el resto de mis compañeros.

-Y ¿cómo lo llevas?

Bien; mal; a ratos. Es fundamentalmente aburrido. Si por mi fuese me lo quitaría de encima cuanto antes. Es verdad que te ayuda a repasar algunas cosas, pero también hace que mates tu razonamiento clínico. Dedicas más tiempo a hacer reglas mnemotécnicas absurdas o a memorizar asociaciones típicas que a realizar un buen diagnóstico diferencial de un síntoma o a plantear una estrategia terapéutico.

Y sinceramente, no ver pacientes en 9 meses no creo que le venga bien a ningún médico en formación.

-Vale lo último....¿Qué quieres hacer?

Pasopalabra.


domingo, 22 de septiembre de 2013

Dónde lo dejamos (Graduación en la UAM)

Bueno, después de mucho tiempo de inactividad (entre vacaciones y MIR), vuelvo con una entrada que tenía medio hecha. Este es el discurso que leí el pasado viernes 20 de Septiembre con mótivo de la graduación de la XL Promoción de Medicina de la UAM (la promoción "más grande")

Dedicado a todos mis compañeros de promoción. ¡¡Enhorabuena doctores!!

*Foto cortesía de Rafa Montejano


Excelentísimo Señor Rector Magnífico de la UAM, Profesor José María Sanz, Ilustrísimo Señor Decano de la Facultad de Medicina, Profesor Juan Antonio Vargas, autoridades académicas y sanitarias, familiares, amigos y sobre todo queridos compañeros de la XL Promoción de Medicina de la UAM;

Tener la oportunidad de hablar en esta graduación tiene una parte buena y una mala. La buena es que por primera vez en seis años consigo tener el micrófono y que todo el mundo me escuche. Lo malo es que es la quinta graduación que celebramos y aunque siempre se intenta aportar algo nuevo, es inevitable repetir anécdotas e historias. Por ello voy a intentar ser lo más breve posible y os pido disculpas si en algo me repito.

No sé si sois conscientes de que hoy nos graduemos justo dónde empezó nuestra aventura en la UAM, una mañana de Septiembre. En este parking nos reunimos por primera vez esperando con emoción, nerviosismo, y por supuesto algo de miedo a que nos llamasen a “entrar” en Medicina, con todos los cambios que ello implicaba para nosotros. El primero se podía valorar según íbamos llegando: Acostumbrados a estudiar en clases de 20 o 30 alumnos de repente te encontrabas perdido entre 240 desconocidos. Quizás nos hubiera tranquilizado saber en ese momento que ahí estaban algunas de las personas que más nos aportarían en los próximos años, personas con las que aprenderías a compartir trabajo, momentos duros y muchas alegrías. Quien sabe ahí pueden estar algunos de tus futuros mejores amigos o incluso tu pareja.

Entramos en el Aula Magna y nos recibió el Decano con dos mensaje un tanto contradictorios: por un lado veníamos de toda España con alguna de las mejores notas de la Prueba de Acceso, pero teníamos que saber que la carrera se nos iba a hacer difícil. Y por el otro entrábamos en una profesión dura, sacrificada y exigente que nos iba a suponer tener que estudiar para toda la vida, aunque también era la profesión más bonita del mundo. Con el tiempo vimos que tenía toda la razón lo malo es que una parte se hizo realidad bastante antes que la otra. Sin ir más lejos al acabar el primer día los dos profesores que nos habían dado clase declararon que “su asignatura era demasiado complicada para primero”. Por cierto eran Bioestadística y Humanidades. Por si fuera poco, para el día siguiente teníamos que descifrar unas figuras que el profesor había dejado en la pizarra y que incluían x con un palito arriba, una “o” dada la vuelta y una X mayñuscula que luego nos enteramos que era de un señor que se llamaba Pearson, se pronunciaba CHI y se escribía JI.

Estresados, pronto nos sumergimos en una dinámica destructiva de ir a clase, tomar apuntes, laboratorios,  colas diarias en reprografía y prácticas por la tarde. Tuvieron que venir los mayores a recordarnos que la Facultad era más que eso que había maneras de participar, de disfrutar, de hacer deporte o de conocer al resto de la gente en fiestas o sangriadas. No nos costó acostumbrarnos y al poco tiempo los ratos en la cafetería empezaron a ser la manera que teníamos de desconectar de la montaña de folios con vías metabólicas, organelas celulares y problemas de palancas que se iban acumulando en nuestro cuarto y que “ya tocaríamos después de Navidades”. ERROR; ya aprenderíamos lo que significaban los periodos de exámenes en “UAMtánamo”.

Primero y segundo fueron dos cursos duros. Costaba reconocer la Medicina que habíamos visto en House o Anatomía de Gray entre la  fascia endopélvica o las diez capas del epitelio pigmentario de la retina. A veces creías que te querían volver como una regadera porque  era imposible que un profesor diese la clase mal a propósito para que tú luego las tuvieses que corregir por tu cuenta. El ritmo era frenético, los exámenes a prueba de infarto  y fuimos aprendiendo poco a poco que nos empezaba a tocar solucionarnos los problemas a nosotros mismos.

Con más o menos esfuerzo lo superamos. Llegó tercero y por fin cambiamos el kit de disección y las pipetas por el fonendo. Después de repartirnos por las cuatro Unidades Docentes, llegó el día de entrar en el hospital. Ahora sí, podíamos empezar a valorar si realmente estábamos en la profesión más bonita del mundo. Para mí lo es y si no, desde luego es una de las más intensas emocionalmente. Ir preparado la primera vez que ves un parto, aguantar con la mejor de las sonrisas toda una mañana de consultas o acompañar a alguien en sus últimos momentos es muy difícil. Probablemente alguna de las historias que más no ha enseñado a todos los niveles y que más nos marcarán sean aquellas que hemos vivido con los pacientes que en estos años hemos considerado “nuestros”.

La vida en segundo ciclo cambió bastante de dinámica. El día a día se hizo mucho más relajado: te podía dar tiempo hasta a re-desayunar o a llegar a casa a la hora de comer. Invertíamos el mismo tiempo del día en ir a clases que en ver pacientes. Eso era maravilloso. ERROR: una vez más los exámenes de UAMtánamo no decepcionaron y pusieron a prueba toda nuestra capacidad intelectual a tres niveles distintos: antes del examen teníamos que averiguar qué hospital iba a poner cada pregunta, durante el examen teníamos que descifrar enunciados (y leo literalmente de uno de nuestros exámenes) como “Señale cual de los siguientes síntomas NO es frecuente que usted NO encuentre en un paciente con sinusitis crónica” y por último teníamos que averiguar quién lo había corregido. A pesar de todo creo que estaremos de acuerdo en que segundo ciclo compensa. Poco a poco íbamos mejorando en nuestras historias clínicas, en nuestro trato con el paciente, empezábamos a ver infiltrados en las placas o a lavarnos en el quirófano. Cada día nos sentíamos más médicos.

Quería detenerme un momento para expresar nuestro profundo agradecimiento a todos aquellos que durante estos cuatro años en los hospitales se han esforzado porque aprendamos a SER médicos. Un Hospital Universitario no es Universitario sólo porque tenga estudiantes, sino porque gracias a la de algunos docentes y residentes los estudiantes podemos integrarnos en los servicios clínicos. Muchas gracias.  Sobre todo GRACIAS a todos aquellos personas que desde su enfermedad han sabido mirar con paciencia como les explorábamos y les preguntábamos con mayor o menor torpeza. Ellos han sido para nosotros la mejor demostración de lo que implica conjugar una educación y una sanidad públicas y de calidad.

Pasaron cuarto, quinto, sexto y una tarde de Mayo, (igual que en nuestro primer día e igual que hoy), nos volvimos a reunir en este parking. Terminó el examen de legal y con él nuestro recorrido como estudiantes de Medicina. Para celebrarlo por todo lo alto los cuatro hospitales nos disfrazamos de romanos, hippies, piratas y de….bueno de lo que fuésemos los de la Princesa. Con guerra de agua, paseo por la biblioteca y fiesta final en el césped hasta última hora de la noche (cualquiera diría que ese día no queríamos irnos) dijimos “hasta luego” a nuestra Facultad.

Estimados profesores, familiares y amigos: disculpas por contar una historia que muchos de vosotros ya conocéis y que probablemente sea muy parecida a la que año tras año promociones de graduados de la Autónoma cuentan en este acto. Pero en poco más de 10 minutos es imposible resumir lo que realmente venimos a celebrar hoy:  y es que cada uno de los médicos que nos graduamos, cada uno de los estudiantes de esta XL promoción hemos recorrido un camino propio con momentos diferentes de euforia, cansancio, sacrificio y alegría. La importancia de esta graduación es que aquí se juntan y se mezclan esas 190 historias cuyo único punto real en común es que un día soñaron con ser médicos.

Creo que hay algunos aspectos particulares de nuestra promoción que merecen la pena ser destacados: tenemos la suerte de graduarnos con compañeros que han viajado desde Canadá hasta Japón, pasando por Chile, Italia, Francia Alemania o Australia. Algún compañero nuestro está ya en el Chad atendiendo a embarazadas y niños. Aquí hay compañeros que sin dudarlo y desde primero han salido a la calle año tras año a luchar por una profesión que todavía no era nuestra y por un Sistema de Salud que con el tiempo hemos aprendido a apreciar más. Somos la primera promoción que se gradúa habiendo participado en una Olimpiada en la Facultad (por cierto, enhorabuena la Paz) o en un Lipdub de más de 15 minutos (muchas gracias Jorge). Aquí hay estudiantes que han colaborado en estudios con más de 5.000 pacientes en proyectos humanitarios en Nicaragua o estudiantes que cambian sus vacaciones por un mes de voluntariado en Camerún verano tras verano. Aquí se encuentran sin duda futuros grandes médicos de familia, internistas, cirujanos, psiquiatras, urólogos, cardiólogos, investigadores o docentes.

Dentro de unos meses, después de superar de nuestro “último examen" (de cuyo nombre no quiero acordarme) a la mayoría nos tocará volver a reubicarnos y a empezar una nueva etapa. Es entonces cuando tendremos que analizar qué nos han dejado estos años con nuestra promoción y nuestra Facultad. A priori, por mi parte me gustaría destacar dos lecciones.

En el plano académico que lo que da sentido al conocimiento, a su creación y difusión es el factor humano, tendremos que ser nosotros. De nada nos servirá ser los mayores expertos en cardiopatía isquémica o cirugía laparoscópica si no sabemos ponerlo al servicio de los demás con humildad. No hay más que mirar nuestras orlas: los profesores a los que hemos reconocido no han sido necesariamente los que más sabían o mejores técnicos eran, sino a los que nos han sabido trasmitir  que por encima de la Universidad están los universitarios y por encima de la enfermedad el enfermo.

La segunda más personal es que SÍ SE PUEDE. Medicina se termina, a pesar de los exámenes, de las horas de estudio, de todos los momentos en los que hemos estado a punto de tirar la toalla. Especialmente se puede si todos los que creemos en algo, independientemente de donde vengamos nos juntamos para defenderlo como demostró toda la comunidad sanitaria y universitaria este año con nuestro Hospital de la Princesa. Sí, se puede Y SE DEBE seguir luchando por una Sanidad y una Educación públicas y de calidad.

En nombre de la promoción quiero agradecer a todos nuestros compañero que han dedicado parte de su tiempo a hacer que nuestro paso por la carrera no fuese un mero trámite académico: a nuestros Delegados y representantes, por cuadrar dameros, rotaciones, exámenes, por dar la cara por nosotros; a los de AIEME o Zerca y Lejos por acercarnos otras realidades con sus actividades y proyectos; a los compañeros de No Damos Créditos, en Clave de Ja o Jalloween  que año tras años nos daban motivos para reír; a los de Feedback por aportarnos esa otra manera de mirar la Facultad; a  nuestros grandes equipos deportivos: a Colossus, los Palomos, los Maseteros a todos los que han organizado competiciones deportivas, sangriadas, fiestas o viajes. En definitiva a los que han colaborado a hacer Universidad con mayúsculas.

Gracias a todos los que nos han acompañado en este camino. A aquellos profesores que nos han demostrado que lo importante no es aprobar sino aprender. Porque más allá de las bromas sabed que valoramos todo vuestro esfuerzo y dedicación y que lo  que consigamos será el reflejo de vuestro trabajo. Al personal de administración y servicios por su trabajo silencioso e imprescindible que hace que día a día la Facultad funcione. A los equipos decanales de estos años, especialmente al Profesor Vargas por haber creado un proyecto por y para los estudiantes. Y sobre todos a vosotros, familiares y amigos, que con vuestro apoyo constante, comprensión, paciencia y dedicación en estos años, más que un título de licenciado, os mereceréis una Tesis Cum Laude.

No puedo evitar terminar sin leer unas palabras de ánimo que en un momento difícil nos dirigió un profesor de la Facultad:

“Aun cuando hacer mala medicina pero rentable nos sea recompensado, aun cuando NO podamos ser libres para ejercer como queremos, no perdáis la ilusa sensación de que estamos haciendo un bien a la Humanidad solo por levantarnos por la mañana y ponernos al servicio de un enfermo. “

Ahora sí, bienvenidos a la profesión más bonita del mundo. Enhorabuena y muchas gracias.




domingo, 12 de mayo de 2013

"Si doy un paso más...": cerrando étapa




Mañana acabo la carrera.

Cierro así una etapa que ha ido mucho más allá de lo académico y que es en realidad, el primer paso del camino que en su momento elegí.

Si le preguntas a cualquier estudiante a punto de terminar cómo ha sido la carrera, la respuesta más probable será: "Duro, pero ha merecido la pena". 

Si quieres saber de verdad cómo ha sido tendrás que hurgar un poco más.

Si le preguntas por su vida académica te dirá (en un primer momento) que probablemente nunca imaginó que iba a tener que estudiar tanto ni tener exámenes tan largos, complicados y en ocasiones ridículos. Te podrá recitar listas enteras de síntomas, signos, fármacos, epónimos, criterios (mayores y menores), nervios, músculos, vasos, huesos, ligamentos, enfermedades, síndromes, tejidos, células y moléculas. Si le preguntas a alguien de la UAM probablemente te dirá que recuerda la carrera en dos fases: los años preclínicos (que definirá como "lo más parecido a Mordor que hay"), en los que no sabes muy bien a dónde vas ni qué vas a hacer con tu vida. Después empiezan los años clínicos, donde habrá experiencias más diferentes en función de cada uno, de su hospital y de lo que le interese.

Probablemente tendrás curiosidad por saber como es eso de ser "mini-médico" en un hospital. Puedes aprender mucho y nada, ver cincuenta pacientes o ninguno. Pero lo que está claro es que estar con pacientes va a cambiar tu manera de aprender: empezarás a ser consciente de que el 70% de lo que estudias "no sirve" en muchos casos, pero que hay un 30% nuclear, sin el cual sentirás que el que está "desnudo" en la habitación eres tú y no el paciente. Y también te darás cuenta de que la Medicina es mucho más que todos esos nombres que tienes que aprender. Que a veces decirle "Hola" a un paciente puede ser más difícil que el práctico de Anatomía II. Puede que incluso llegues a cambiar tu escala de valores, y esto será mucho más difícil de asimilar.

Pero la carrera es mucho más. Conocerás mucha gente, estudiantes y profesores. Curiosamente es con lo que más te quedarás. Al final de la carrera recordarás frases y momentos con esa gente mucho mejor que la mayoría de lo que te han preguntado en los exámenes. Esto es la Universidad, y no una academia a distancia. Tendrás que arriesgarte a equivocarte con la gente, a aprender con ella y de ella. Comprobarás que hay gente que decepciona, pero también gente con suficiente energía como para empujarte a trabajar y gente con suficiente paciencia como para aguantarte en tus cabreos y con la que querrás seguir adelante.

Algunos también te dirán que en la Universidad puedes hacer muchas más cosas: irte de intercambio al otro lado del mundo, defender lo que crees, luchar por cambiar las cosas, hacer voluntariado, teatro, música. Verás como la gente va eligiendo su camino en base a las pequeñas decisiones que le llevan a amoldar lo que para él signifique "ser médico". Una de las grandes cosas de esta profesión es que hay muchas maneras de enfocarla y muchos perfiles de médicos, pero en todos puedes ver "algo en común". 

Me acuerdo de mi primer día de clase: nos metieron a los 240 en el Aula Magna y el decano de entonces dijo dos frases que se me quedaron marcadas: "Enhorabuena por haber escogido la mejor profesión del mundo" y "Esto va a ser difícil para muchos de vosotros". Creo que instintivamente todos nos creímos lo segundo, pero no nos dimos cuenta de la razón que tenía con la primera. Ha llegado el momento de valorarlo y disfrutar de todo lo que han significado para nosotros estos seis años.

Esto se acabó. Han sido años en los que he aprendido, cambiado y conocido más de lo que nunca me habría imaginado. Muchas gracias a toda la gente que ha hecho que esto sea posible :)


PD: Con muchas ganas de dar el siguiente paso en el camino :D

miércoles, 8 de mayo de 2013

Sesión clínica sobre gestión

-Hola, ¿tú eres el estudiante que va a hablar hoy no?
-Sí, soy yo.
-¿Y eso de gestión? ¿Por qué? ¿Pero te gusta?
-...

Así ha empezado mi primera sesión clínica.

Hace dos semanas participé en un "Curso de Introducción a la gestión" que organizaba la cátedra UAM-ASISA en mi Facultad. Coincidiendo con ese periodo tenía lugar mi última rotación de la carrera en el Centro de Salud de Fuencarral. Los tutores me propusieron que expusiese las principales ideas del curso en una sesión clínica.

Ni soy un experto en gestión, ni la mayoría de los contenidos de la sesión son míos (creo que no me he dejado a nadie sin citar). Si hay dos lecciones principales que he aprendido en este curso son:
  1. Los recursos son finitos 
  2. O aprendemos a gestionar, o gestionarán por nosotros
Algo tan básico, y tan complejo al mismo tiempo. Entiendo la gestión como una de mis responsabilidades como médico, como la parte que me tocará de cara a garantizar que puedo ofrecer lo mejor a mis pacientes con la equidad como punto de partida. Por eso me gusta la gestión.

Aquí la presentación...y gracias a toda los responsables del curso y del Centro de Salud, a Miguel Ángel Mañez por facilitarme mucha información, a toda la gente que periódicamente publica para que los demás aprendamos y a Carol Parra por aguantar el "tostón" in situ ;)